ABBA: Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight) – BONEY M: Rasputin

LA POSIBLE COPIA

 

ABBA: Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight

 

«Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)» es una canción del grupo ABBA que fue publicada en single el 30 de octubre de 1979 por la compañía discográfica Polar Music, con “The King Has Lost His Crown» en la cara B.

 

Además, apareció como uno de los temas inéditos de su álbum Greatest Hits Vol. 2, editado el 29 de octubre de 1979. El tema fue compuesto por Benny Andersson y Björn Ulvaeus, y contó con la voz principal de Agnetha Fältskog.

 

Fältskog, como narradora, teje la imagen de una mujer solitaria que anhela una relación romántica y ve su soledad como una oscuridad imponente de la noche, incluso trazando paralelismos con cómo los finales felices de las estrellas de cine son tan diferentes de su propia existencia.

 

En principio, ABBA había grabado otra canción, «Rubber Ball Man», que iba a ser editada como single. Presentaba el típico arreglo ABBA con Fältskog y Anni-Frid Lyngstad en las voces principales y el uso de cuerdas. Esta canción también fue interpretada por el grupo durante los ensayos de su gira de 1979 como «Under My Sun». Sin embargo, el grupo sintió que «Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)», con su sonido disco, sería una mejor opción y, por lo tanto, «Rubber Ball Man» no pasó más allá de una maqueta.

 

Esta canción, que fue lanzada con una duración de 4:48 en todas partes del mundo, apareció en los Estados Unidos y Canadá en un formato editado, con solo 3:36 de duración. El grupo grabó una versión en español de la canción con el título de «¡Dame! ¡Dame! ¡Dame!» para promover su álbum Gracias por la música en América Latina y otros países de habla hispana.

 

Esta sería la traducción de su letra:

“Las doce y media
y estoy viendo el programa de la noche
sola en mi piso
como odio pasar la tarde sola

El viento del otoño
sopla fuera
lo veo por la ventana de la habitación
y me siento tan deprimida al ver el teléfono.
No hay un alma ahí fuera
nadie que oiga mi ruego.

Dame, dame, dame
un hombre esta medianoche,
alguien que me ayude a borrar las sombras de ahí fuera.
Dame, dame, dame
un hombre esta medianoche,
que me coja a través de esa oscuridad hasta
que amanezca

Las estrellas de cine
buscan el final del arco iris con la fortuna de ganar
es tan diferente para el resto del mundo,
vivo el aburrimiento de la televisión.

Abro la ventana y miro la noche
pero no hay nada ahí fuera, nada que ver
No hay un alma ahí fuera
nadie oye mi ruego.

Dame, dame, dame un hombre esta medianoche…
Dame, dame, dame un hombre esta medianoche…
No hay un alma ahí fuera
nadie que oiga mi ruego.

Dame, dame, dame un hombre esta medianoche…
Dame, dame, dame un hombre esta medianoche…
No hay un alma ahí fuera
nadie que oiga mi ruego.

No hay un alma ahí fuera
nadie que oiga mi ruego.

Dame, dame, dame un hombre esta medianoche…
Dame, dame, dame un hombre esta medianoche…
No hay un alma ahí fuera
nadie que oiga mi ruego”.

 

EL ORIGINAL

 

BONEY M: Rasputin

 

Tal y como señala Daf Cay en el apartado de esta web destinado a proponer parecidos entre canciones, la canción «Gimme! Gimme! Gimme! (A Man After Midnight)» de ABBA recuerda al tema “Rasputin” del grupo Boney M. Su melodía ha sido comparada con la de la canción tradicional turca «Kâtibim», pero la banda negó cualquier similitud.

 

“Rasputin” apareció editado en single el 28 de agosto de 1978 con «Never Change Lovers in the Middle of the Night» en su cara B en la mayoría de países. Grabado en mayo de 1978, contó con la producción de Frank Farian y había sido compuesta por Farian, George Reyam y Fred Jay.

 

También se incluyó en su álbum Nightflight to Venus, tercer disco del grupo publicado el 7 de junio de 1978. La canción habla de Grigori Rasputin, un amigo y consejero del zar Nicolás II de Rusia y su familia a principios del siglo XX. La canción describe a Rasputin como un playboy, sanador místico y manipulador político.

 

Esta sería la traducción de su letra:

“Una vez vivió cierto hombre
en Rusia, hace mucho tiempo.
Él era grande y fuerte,
en sus ojos un brillo ardiente.

La mayoría de la gente lo miraba
con terror y con miedo.
Pero para las chicas de Moscú,
él era un hombre tan encantador.

Él podía predicar la Biblia
como un predicador.
Lleno de éxtasis y fuego,
pero también era la clase de profesor
que las mujeres deseaban.

Ra, Ra, Rasputín,
amante de la reina rusa.
Había un tipo que realmente desapareció.
Ra, Ra, Rasputín,
la gran máquina del amor de Rusia.
Fue una lástima cómo le fue.

Él gobernaba sobre la tierra rusa,
y nunca le hizo caso al Zar.
Pero el kazachok
lo podía bailar maravillosamente.

En todos los temas de estado,
él era el hombre a quien satisfacer.
Pero él era realmente bueno
cuando tenía al lado a una chica de la que aprovecharse.

Para la reina él no era ningún embaucador,
aunque ella había oído las cosas que él había hecho.
Ella creía que él era un curandero divino
que curaría a su hijo.

Ra, Ra, Rasputín,
amante de la reina rusa.
Había un tipo que realmente desapareció.
Ra, Ra, Rasputín,
la gran máquina del amor de Rusia.
Fue una lástima cómo le fue.

Pero por su afición por la bebida y la lujuria,
y su hambre de poder,
empezó a ser conocido por más y más gente.
Las exigencias de hacer algo
con este hombre escandaloso,
se volvieron más y más ruidosas.

«¡Este hombre tiene que marcharse!».
Declararon sus enemigos,
pero las damas suplicaron:
«Por favor, no intenten hacerlo».

Sin duda este Rasputín
tenía múltiples encantos ocultos.
Aunque él era un salvaje,
ellas simplemente caían rendidas en sus brazos.

Entonces, una noche, algunos hombres
de alto prestigio
le tendieron una trampa, ellos no tienen la culpa.
«Ven a visitarnos»,
no paraban de pedirle,
y finalmente él apareció.

Ra, Ra, Rasputín,
amante de la reina rusa.
Le pusieron un poco de veneno en su vino.

Ra, Ra, Rasputín,
la gran máquina de amor de Rusia.
Él se lo bebió todo y dijo:
«Me encuentro bien».

Ra, Ra, Rasputín,
amante de la reina rusa.
Ellos no cesaron,
querían su cabeza.

Ra, Ra, Rasputín,
la gran máquina de amor de Rusia.
Y por eso le dispararon hasta matarlo.

Oh, aquellos rusos…”

 

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