MIKE OLDFIELD: The Orchestral Hergest Ridge – RESPIGHI: Pini di Roma, P. 141 – II. Pini presso una catacomba

LA COPIA

 

MIKE OLDFIELD: The Orchestral Hergest Ridge

The Orchestral Hergest Ridge es la adaptación para orquesta del segundo disco de Mike Oldfield, titulado Hergest Ridge y publicado el 28 de agosto de 1978 por la compañía discográfica Virgin Records, con la producción de Mike Oldfield y Tom Newman.

 

En cuanto a esta adaptación, la página web La Voz de los Vientos recoge en una entrada del 29 de marzo de 2015 su accidentada historia: “Cuando David Bedford realizó la transcripción para orquesta de Tubular Bells que fue publicada en 1975, no se limitó a esa obra ya que también se encargó de adaptar el segundo disco de Mike Oldfield, Hergest Ridge. Ambas obras fueron interpretadas en directo en varias ocasiones en la época con Steve Hillage o Andy Summers a la guitarra, pero solo la primera de ellas conoció una versión el disco.

 

Los motivos pueden ser muchos pero entre ellos no se encuentra la calidad de la adaptación ya que a nuestro juicio (y es la opinión común por parte de los aficionados al músico en la red) la de Hergest Ridge era mucho más acertada e interesante que la anterior. Probablemente en el ánimo de los directivos de Virgin (eufemismo para decir Richard Branson) influyó la floja acogida de The Orchestral Tubular Bells para decidir dejar en el cajón las grabaciones de Hergest Ridge interpretado por una orquesta sinfónica. Durante mucho tiempo se llegó incluso a dudar de la existencia de esa obra pero con el tiempo, y gracias a Internet, aquella música se hizo accesible, primero en forma de disco pirata y después como descarga irregular en decenas de webs.

 

Las dos obras orquestales fueron interpretadas en diciembre de 1974 en el Royal Albert Hall londinense con la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por David Bedford, siendo retransmitida por la BBC la velada de estreno de ambas. De esa emisión salieron varias copias piratas que circulan por ahí pero hay una segunda retransmisión de 1976, con algo más de calidad, procedente de un concierto en Glasgow con la Scottish National Orchestra de la que se dice que Virgin adquirió los derechos con vistas a una posible publicación que nunca se llevó a cabo, aunque es cierto que hay quien afirma disponer de casetes originales de la época con el disco en lo que sería una tirada muy reducida de cuya existencia no hemos encontrado ninguna confirmación verosímil. Sí que hay un CD pirata de 1999 en el que aparece la obra imitando el artwork de la edición oficial de Virgin de The Orchestral Tubular Bells de un modo muy logrado.

 

El comienzo de la obra es extremadamente fiel al original con algún ligero añadido de percusión. El poderoso bajo que aparecía en los primeros instantes, es sustituido con acierto por los metales, siendo esta la principal novedad de los primeros momentos del trabajo.

 

Desde el comienzo queda clara la diferencia entre esta adaptación y la de Tubular Bells que va más allá de la existente entre los discos originales. En su revisión del “Opus 1”, Bedford parece luchar todo el tiempo para domar una partitura rebelde, muy difícil de sujetar en muchos momentos y la transcripción acusa este hecho sonando en exceso dulcificada.

 

Ahora es muy diferente y se aprovecha mucho mejor la propia estructura de la obra (Hergest Ridge, tomada en conjunto, es mucho más coherente que su predecesora) para dar su espacio a todas las secciones orquestales con gran naturalidad de modo que no suenan artificiosas en ningún momento. Especialmente brillantes nos parecen las secciones en las que brillan las maderas, que ya destacaban mucho en el álbum original.

 

Los últimos instantes de la primera mitad de la obra renuncian ligeramente al aire sinfónico con la inclusión de campanillas que ya se oían en el disco de 1974, que nos remiten a un ambiente mucho más bucólico y cercano a una tarde en el campo que a una estricta sala de conciertos. Es ahí donde escuchamos la segunda intervención de Hillage a la guitarra en un estilo que parece querer asemejarse al del propio Oldfield, cosa que consigue a medias.

 

El segundo gran segmento de Hergest Ridge nos muestra un excelente arreglo de cuerdas que realza la belleza de un pasaje ya de por sí bello. La elección del violonchelo para interpretar la línea melódica principal es brillante y su relevo por parte de la flauta fluye con una naturalidad apabullante. A continuación llega el turno del violín que ejecuta una serie de arabescos muy inspirados que no tenían esa presencia en el disco de Oldfield tras los cuales gana protagonismo la orquesta.

 

Llegamos así a la que probablemente sea la sección más brillante de la obra original y que en su sinfónica no rebaja ni un ápice esta calificación aunque, sin duda, acusa la práctica imposibilidad de emular las sensaciones que provoca un buen montón de guitarras y bajos eléctricos sonando al mismo tiempo como ocurría en la obra genuina.

 

Se reserva un par de buenos solos Steve Hillage en esta sección que contribuyen a compensar el déficit de energía con respecto a la pieza original mientras suena un poderoso coro que subraya el dramatismo de la sección. Desde ahí hasta el final, un poco brusco en nuestra opinión, todo transcurre con normalidad cerrándose así un arreglo muy notable por parte de David Bedford que quizá mereció la misma oportunidad que tuvo el de Tubular Bells aunque, de haber sido así, ¿dónde habría parado la serie? ¿Tendríamos un Orchestral Ommadawn? ¿Un Orchestral Incantations? Quién sabe…

 

A pesar de que nunca fue publicada de forma oficial, parte de la adaptación orquestal de Hergest Ridge apareció en la banda sonora de la película documental The Space Movie dirigida por Tony Palmer y estrenada en 1980 para conmemorar el décimo aniversario del alunizaje del Apollo XI. Hubo planes para editar el soundtrack en disco pero quedaron en nada. En él, además de algún fragmento de The Orchestral Hergest Ridge, sonaba su homólogo de Tubular Bells, algún extracto de Ommadawn o Incantations y el single “Portsmouth””.

 

EL ORIGINAL

 

RESPIGHI: Pini di Roma, P. 141 – II. Pini presso una catacomba

 

Tal y como señala Paco en el apartado de esta web destinado a proponer parecidos entre canciones, uno de los fragmentos de The Orchestral Hergest Ridge de Mike Oldfield (concretamente, a partir del minuto 8) recuerda a parte de “Pini di Roma, P. 141 – II. Pini presso una catacomba” de Respighi, especialmente a partir del minuto 5.

 

Pinos de Roma (Pini di Roma en italiano) es un poema sinfónico de cuatro movimientos para orquesta completado en 1924 por el compositor italiano Ottorino Respighi . La pieza, que representa pinos en cuatro lugares de Roma en diferentes momentos del día, es la segunda de la trilogía de poemas tonales de Respighi basados en la ciudad, junto con Fuentes de Roma (1917) y Festivales romanos (1928). Respighi escribió una breve descripción de cada movimiento.

 

En el segundo movimiento, “Los pinos cerca de una catacumba” (“I pini presso una catacomba”, lento) es un canto fúnebre majestuoso, que evoca la imagen de una capilla solitaria en la Campagna desierta. En él dominan las sombras de los pinos, que sobresalen de la entrada de una catacumba romana.

 

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