MALA GESTIÓN: Correo – FRANCIS CABREL: La quiero a morir

MALA GESTIÓN: Correo – FRANCIS CABREL: La quiero a morir

LA POSIBLE COPIA

MALA GESTIÓN: Correo

“Correo” es una canción del grupo valenciano Mala Gestión, incluida como quinto corte de su segundo álbum de estudio, Hacemos lo que podemos, publicado el 20 de marzo de 2026. La canción contrasta notablemente con el tono gamberro y festivo de los grandes himnos del grupo (“Noche de Casino”, “Kambio Klimatiko”, “Skol”) y muestra la cara más vulnerable y contenida de la banda.

Mala Gestión es un quinteto valenciano formado en 2024, integrado por Elías MacCabe a la voz, Joan Adsuar y Guille Llop a las guitarras, Lucas Campos al bajo, Héctor Soriano a la batería y Pablo Prats al teclado. El grupo se autocalifica como hacedor de “ñunk” -término acuñado por los bilbaínos Los Chivatos en su disco Stay Ñunk (2019) y definido por ellos mismos como “lo mismo que punk pero con ñ”-, un estilo que mezcla el garaje, el punk y el pop de raíz española con un imaginario de calle, fiesta, precariedad y chistes privados orientados al meme.

En apenas dos años, el grupo pasó de tocar en pequeños locales como el Wurlitzer Ballroom de Madrid o el Pub Terra de Castellón a llenar la Sala Clamores de la capital y el Palau Alameda de Valencia, acumulando más de 67.000 seguidores en Instagram gracias a sus vídeos promocionales.

Su debut, Se nos ha complicado (2024), ya contenía temas como “Todos mis amigos tienen sarna” o “Carlos Coches” que los convirtieron en uno de los grupos revelación del año en la escena pop española. Para Hacemos lo que podemos, eligieron entre más de treinta canciones las que “más gracia les hacían” y las que más conectaban con quienes son a nivel artístico y personal.

La banda describe el proceso de composición como una “lluvia de ideas” colectiva: “Los cinco tenemos buenas ideas y las grabamos desde casa o en el móvil; luego ponemos todo en común.” El resultado es un disco que incluye colaboraciones con Los Chivatos y guiños declarados a Cora Yako y a Manzanita -precisamente uno de los grandes intérpretes en castellano de la canción de Francis Cabrel que sirve de referente a “Correo”-, en una apuesta que confirma la capacidad de la banda para moverse con soltura entre el humor más descarnado y la introspección más sincera.

La acogida de Hacemos lo que podemos fue descrita por los propios miembros de la banda como “abrumadora”. “Publicar este segundo trabajo con tantos seguidores ha sido muy fuerte para nosotros. Ha tenido una acogida brutal y estamos muy impactados”, declaró Guille Llop a Valencia Plaza.

La banda reconoce que trabajan las canciones y las redes a la par: sus vídeos de promoción en Instagram, en los que los miembros del grupo se anuncian los temas entre sí con una naturalidad desenfadada, acumulan miles de reproducciones y han sido determinantes para construir una comunidad de seguidores sólida y fiel. “La esencia de los discos es el desorden, que cada uno escucha cosas diferentes y se inspira por distintos géneros musicales”, explicó Llop. Ese desorden fértil es el que permite que en un mismo álbum convivan “Noche de Casino” y “Correo”.

Esta es su letra:

“Puede que en un tiempo nos volvamos a ver

Seguramente para entonces no tendré miedo a perderte

No sé cuándo sea pero puedo entender

Que tus tiempos y los míos no se vuelvan a ver, no pasa nada

Nada bueno llega por correo

Para entonces todo habrá cambiado a mi alrededor

Habré ordenado mi cuarto y oleré mucho mejor

Y puede ser que todo el tiempo haya escuchado el mismo disco

Y puede ser que ahora tal vez esté todo muy visto

Nada bueno llega por correo

Y tú llegaste por Postal

Porque tú, dime, dónde voy

Porque tú, dime, dónde voy

Para entonces todo habrá cambiado a mi alrededor

Habré ordenado mi cuarto y oleré mucho mejor

Para entonces todo habrá cambiado a mi alrededor

Habré ordenado mi cuarto y oleré mucho mejor

Nada bueno llega por correo”.

EL ORIGINAL

FRANCIS CABREL: La quiero a morir

Tal y como nos propone Juanjo a través de un correo electrónico enviado a este portal, “Correo” de Mala Gestión recuerda a la canción “Je l’aime à mourir” (“La quiero a morir”) de Francis Cabrel, especialmente en la progresión de guitarra acústica descendente, el pulso melódico pausado y la atmósfera de entrega amorosa.

“Je l’aime à mourir” es una canción del cantante francés Francis Cabrel publicada en single en 1979 a través de la compañía discográfica CBS, con “Les chemins de traverse” en su cara B. Compuesta por Francisc Cabrel, contaba con la producción de Jean-Jacques Souplet. El tema apareció también incluido en el álbum Les chemins de traverse, lanzado en 1979.

Francis Cabrel nació el 23 de noviembre de 1953 en Astaffort, cerca de Agen, en el departamento de Lot y Garona. Hijo de una familia modesta de origen italiano -su padre trabajaba en una pastelería y su madre en una cafetería-, creció en ese mismo pueblo gascón donde aún reside hoy y del que apenas se ha alejado a lo largo de su vida.

A los trece años escuchó por primera vez en la radio “Like a Rolling Stone” de Bob Dylan, un descubrimiento que, según recordó en diversas entrevistas, le cambió la vida. Comenzó a componer a los dieciséis años, influido por Dylan, Neil Young y Leonard Cohen. Grabó su primer álbum, Serre-moi, en 1977, con una distribución muy limitada que lo dejó prácticamente en el anonimato. El gran salto llegó con el segundo disco, Les Chemins de traverse, que incluía “Je l’aime à mourir”.

El origen de la canción es tan modesto y fortuito como la propia vida de su autor. Cabrel lo explicó con precisión quirúrgica en una entrevista para la revista Guitares et Claviers en enero de 1984: “Un amigo vino a verme por la tarde y me enseñó una forma de tocar al revés sobre la guitarra. Se fue y hacia las nueve de la noche me puse a trabajar esa técnica; a las diez ya había terminado la canción”.

La canción se compuso en menos de una hora, a partir de la exploración de un patrón de guitarra inusual que desconocía. El propio Cabrel grabó la versión castellana “La quiero a morir” con la letra adaptada por el compositor Luis Gómez Escolar, y la incluyó en un álbum íntegro de adaptaciones al español de sus canciones Algo más de amor en 1979. La cara B del single “La quiero a morir” es una traducción al español de “Les chemins de traverse”, con el título de “Los caminos que cruzan”.

En torno a la canción existe una célebre anécdota protagonizada por la actriz mexicana María Félix, “La Doña”. Según ella misma contaba, el escritor Jean Cau -secretario personal de Jean Paul Sartre y amante suyo durante los años que vivió en París- le habría regalado la letra como poema personal, que luego Cabrel habría tomado para musicar sin su permiso. Sin embargo, el propio Cabrel siempre negó esa versión y no existe constancia documental alguna que la respalde. Con todo, María Félix grabó su propia versión de la canción y declaró que era “la canción más bella de todas”. La polémica sirvió para añadir una capa de misterio y romanticismo a una pieza que ya tenía de sobra con su propia música.

“La quiero a morir” ha sido versionada por un número extraordinario de artistas en los géneros más dispares y en varios idiomas, entre los que figuran Manzanita, Muchachito Bombo Infierno, Sacha Distel, Camilo Sesto, Marc Antoine, Jarabe de Palo, Dyango, Sergio Vargas, Raphael, Niña Pastori o El Puchero del Hortelano.

Esta es la letra de la versión en español:

“Y yo que hasta ayer solo fui un holgazán

Y hoy soy el guardián de sus sueños de amor

La quiero a morir

Podéis destrozar todo aquello que veis

Porque ella de un soplo lo vuelve a crear

Como si nada, como si nada

La quiero a morir

Ella para las horas de cada reloj

Y me ayuda a pintar transparente el dolor con su sonrisa

Y levanta una torre desde el cielo hasta aquí

Y me cose unas alas y me ayuda a subir

A toda prisa, y a toda prisa

La quiero a morir

Conoce bien cada guerra, cada herida, cada ser

Conoce bien cada guerra de la vida, y del amor también

Me dibuja un paisaje y me lo hace vivir

Y en un bosque de lápiz se apodera de mí

La quiero a morir

Y me atrapa en un lazo que no aprieta jamás

Con un hilo de seda que no puedo soltar

No quiero soltar, no puedo soltar

La quiero a morir

Y cuando trepo a sus ojos me enfrento al mar

Dos espejos de agua enterrada en cristal

La quiero a morir

Y solo puedo sentarme, solo puedo charlar

Solo puedo enredarme, solo puedo aceptar

Ser solo suyo, ser solo suyo

La quiero a morir

Conoce bien cada guerra, cada herida, y cada ser

Conoce bien cada guerra, de la vida, y del amor también

Y yo que hasta ayer solo fui un holgazán

Y hoy soy el guardián de sus sueños de amor

La quiero a morir

Que podéis destrozar todo aquello que veis

Porque ella de un soplo lo vuelve a crear

Como si nada, como si nada

La quiero a morir”.

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