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GEORGE HARRISON: My Sweet Lord – THE CHIFFONS: He’s So Fine

LA POSIBLE COPIA

 

GEORGE HARRISON: My Sweet Lord

 

 

“My Sweet Lord” sirvió a George Harrison para reivindicarse como compositor fuera de The Beatles, donde su genio -salvo en “Something”- quedó totalmente eclipsado por las arrolladoras personalidades de John Lennon y Paul McCartney. De hecho, tras la separación del cuarteto de Liverpool, Harrison fue el primero en conseguir el éxito en solitario con esta canción, que salió en 1970 como primer single del triple disco con el que el tercer Beatle comenzó su andadura individual, All Things Must Pass.

 

 

La canción es una composición aparentemente profunda y dotada del sentimiento religioso que impregnó los últimos años de la carrera del mítico cuarteto tras sus contactos con el hinduismo. Aunque lo que realmente pretendía, según dijo Harrison, era mostrar sus ilusiones y sus miedos respecto a la muerte mediante la repetición de una oración que utilizan los Hare Krishna. El guitarrista era fiel seguidor de esta secta y en 1973 dio como donación a sus miembros una mansión en la localidad inglesa de Letchmore Heath.

 

 

Esta sería su letra traducida:

 

“Mi dulce Señor
Hm, mi Señor
Hm, mi Señor
Realmente quiero verte
Realmente quiero estar contigo
Realmente quiero verte Señor

Pero falta mucho tiempo, mi Señor
Mi dulce Señor
Hm, mi Señor
Hm, mi Señor

Realmente quiero conocerte
Realmente quiero ir contigo
Realmente quiero mostrarte, Señor
Que no falte mucho tiempo, mi Señor (Aleluya)
Mi dulce Señor (Aleluya)
Hm, mi Señor (Aleluya)
Mi dulce Señor (Aleluya)

Realmente quiero verte
Realmente quiero verte
Realmente quiero verte, Señor
Realmente quiero verte, Señor

Pero falta mucho tiempo, mi Señor (Aleluya)
Mi dulce Señor (Aleluya)
Hm, mi Señor (Aleluya)
Mi, mi, mi Señor (Aleluya)

Realmente quiero conocerte (Aleluya)
Realmente quiero ir contigo (Aleluya)
Realmente quiero mostrarte, Señor
Que no falte mucho tiempo, mi Señor (Aleluya)

Hmm (Aleluya)
Mi dulce Señor (Aleluya)
Mi, mi Señor (Aleluya)
Hm, mi Señor (Hare krisna)
Mi, mi, mi Señor (Hare krisna)
Oh hm, mi dulce Señor (Krisna, krisna)
Oh-uuh-uh (Hare hare)

Ahora, realmente quiero verte (Hare rama)
Realmente quiero ir contigo (Hare rama)
Realmente quiero verte, Señor
Pero falta mucho tiempo, Señor (Aleluya)

Hm, mi Señor (Aleluya)
Mi, mi, mi Señor (Hare krisna)
Mi dulce Señor (Hare krisna)
Mi dulce Señor (Krisna krisna)
Mi Señor (Hare hare)”.

 

 

EL ORIGINAL

 

THE CHIFFONS: “He’s So Fine”

 

 

Lo cierto es que “My Sweet Lord” se parecía a un single de 1963 editado por The Chiffons, titulado “He’s So Fine”, y este plagio se ha convertido en el más conocido de la historia del rock por el largo juicio que derivó de él. Repasemos, pues, su enrevesada e interminable historia[i].

 

 

Antecedentes

 

 

Los elementos de esta historia dan inicio en 1962, cuando la canción “He’s So Fine” fue grabada. Esta fue compuesta por Ronald Mack (quien murió por la enfermedad de Hodgkin sólo un año después) y grabada por The Chiffons. Los derechos de la canción pertenecían a Bright Tunes Music Corp. Fue un éxito en Estados Unidos y se mantuvo en los primeros números de las listas de popularidad durante cinco semanas. En Inglaterra, su éxito fue menor: llegó al número 12 el 1 de junio de 1963, en la misma semana que “From Me To You” llegó al número 1.

 

 

En diciembre de 1969 George Harrison se encontraba en Copenhague, Dinamarca, acompañando a los artistas estadounidenses Delaney & Bonnie and Friends. Parte de ese grupo también lo integraba Billy Preston. Ahí, durante una conferencia de prensa, George se escabulló a un área privada en donde empezó a tocar notas sueltas asociándolas con las palabras “Aleluya” y “Hare Krishna”. Varios miembros de la banda se le unieron y la letra de la canción tomó más forma.

 

 

A su regreso a Londres y acompañado de Billy Preston, George terminó la canción. Aunque existían coautores, el crédito final y único fue para él. Antes de grabarla, George le dio la canción a Billy y la produjo para su álbum Encouraging Words bajo el sello Apple. La versión de Preston estaba programada para salir como sencillo en septiembre de 1970 pero fue retenida.

 

 

Dos meses después la versión de George, producida por Phil Spector, salió al mercado estadounidense como parte de su álbum triple All Things Must Pass. En la Gran Bretaña, “My Sweet Lord” salió como sencillo un mes y medio después de All Things Must Pass. En su libro I, Me Mine, George declaró: “La inspiración de “My Sweet Lord” me llegó vía la versión de “Oh Happy Day” de los Edwin Hawkins Singers. Pensé mucho si hacerla o no porque estaría comprometiéndome públicamente y estaba seguro que mucha gente opinaría al respecto. Mucha gente teme a las palabras ‘Dios’ y ‘Señor’”.

 

 

El 10 de febrero de 1971, antes de que “My Sweet Lord” cumpliera su décima cuarta semana en las listas de popularidad, Bright Tunes inició una demanda en contra de George, sus compañías británica y estadounidense (Harrisongs Music, Ltd. y Harrisongs Music, Inc., respectivamente), Apple Records, BMI y Hansen Publications. Poco después, Allen Klein, entonces el manager de Harrison, se reunió con Seymour Barash, el presidente y accionista mayoritario de Bright Tunes para tratar de resolver la disputa. Klein le dijo a Barash que George estaba dispuesto a comprar el catálogo completo de canciones de Bright Tunes. Por su parte, Barash propuso a Klein quedarse con los derechos de “My Sweet Lord” y compartir con George la mitad de las ganancias.

 

 

No se llegó a ningún acuerdo por lo que ambas partes iniciaron la recopilación de sus pruebas para enfrentar el juicio.  Allen Klein, por su lado, contactó al musicólogo Harold Barlow, que daría su opinión durante el juicio y contrató al despacho Hardee, Barovick, Knoecky & Braun, representado por los abogados Joseph J. Santora, Robert B. McKay, y Michael Perlstein, de Nueva York. El inicio del juicio tuvo que posponerse debido a que Bright Tunes se declaró en bancarrota. En ese intervalo, el 31 de marzo de 1973, el contrato de Allen Klein como manager de John, George y Ringo expiró. No fue renovado.

 

 

Dos años después y de nuevo activo, Bright Tunes le hizo saber al tribunal de Nueva York que ya se encontraba listo para enfrentar el juicio. Así, después de varios encuentros y negociaciones, en enero de 1976, George ofreció a Bright Tunes la cantidad de 148 mil dólares, monto que representaba el 40% de los derechos de autor de “My Sweet Lord” en Estados Unidos, y además indicó que retendría la propiedad de la canción. El abogado de Bright Tunes calificó esta oferta como “buena” pero, sorprendentemente, nunca volvió a contactar a George.

 

 

El primer juicio

 

 

Fase 1

 

 

El juicio, a cargo del juez Richard Owen, fue conducido en dos fases, lo cual es lo común en litigios de este tipo. Sería un desperdicio de tiempo para la parte demandada el preparar y entregar información financiera que determine el monto de los daños si primero no se determina plagio, por lo menos parcial.

 

 

La fase en la cual se determinó la responsabilidad de George se llevó a cabo del 23 al 25 de febrero de 1976. En esta fase, el juez inició el análisis de ambas canciones, “My Sweet Lord” y “He’s So Fine”. Ambas partes llamaron a testigos expertos e incluso George testificó sobre el proceso que lo llevó a componer “My Sweet Lord”. Después de escuchar el testimonio y considerar la evidencia, el juez Owen consideró que “My Sweet Lord” sí infringió el derecho de autor de la canción “He’s So Fine”.

 

 

El tribunal hizo notar que la canción “He’s So Fine” incorporaba dos frases musicales básicas, a las cuales llamó “Motivo A” y “Motivo B”. El Motivo A consistía de cuatro repeticiones de las notas sol – mi – re. El Motivo B consistía de cuatro repeticiones consecutivas después del Motivo A y consistente de las notas sol – la – do – la – do. En el segundo uso del Motivo B se insertaba una nota de gracia después de la, haciendo que el acorde quedara de la siguiente forma: sol – la – do – la – re – do. Los expertos presentados por ambas partes estuvieron de acuerdo en que este patrón no era común.

 

 

Fue entonces cuando George testificó. De acuerdo a su declaración, las circunstancias por las cuales “My Sweet Lord” fue compuesta fueron las siguientes: George Harrison y su grupo, que incluía al cantante de color Billy Preston, se encontraban en Copenhague, Dinamarca, en un compromiso artístico. Mientras se ofrecía una conferencia de prensa en el área de los camerinos, Harrison salió de ella y entro a un cuarto del segundo piso del teatro. Empezó a tocar algunos acordes en su guitarra tratando de insertar las palabras “Aleluya” y “Hare Krishna” en ellos. Durante el curso de esta improvisación alternó entre lo que los músicos llaman un Acorde II Menor y un Acorde V Mayor.

 

 

En algún punto decidió que la canción estaba germinando y bajó para encontrarse con el resto del grupo. Primero les pidió que escucharan, lo cual hicieron. Después, todos empezaron a unirse, cantando primero “Aleluya” y después “Hare Krishna” y la armonía de cuatro partes se hizo. George aceptó que inició la canción cantando el coro “Aleluya” como una repetición de sonidos y de ahí desarrolló la letra, que incluía frases como “My Sweet Lord”, “Dear, dear Lord”, etc. En todo caso, de este intercambio de ideas grupal surgió la idea de la letra de la canción que, una semana después, fue más desarrollada por George mientras tocaba su guitarra. Así quedó de manera definitiva el Motivo A y sus palabras “Aleluya” y “Hare Krishna”.

 

 

Aproximadamente una semana después, la idea se concretó. El grupo regresó a Londres ya que tenían el compromiso previo de presentarse en un estudio de grabación con Billy Preston para grabar un álbum. Preston fue el músico principal en el estudio ya que George no tocó durante la sesión. George, previamente, le había cedido a Billy su Motivo A con la idea de que se convirtiera en canción, y se movía del estudio a la sala de ingenieros de grabación en todo momento para supervisar las tomas del día. Sin embargo, bajo circunstancias que George no pudo recordar, mientras todos trabajaban en terminar la canción, el Motivo A fue escogido como el definitivo a ser usado en la nueva canción.

 

 

Pregunta del abogado del demandante: “¿Siente usted que esas tres notas… el Motivo A en la canción, esas tres notas se desarrollaron en algún momento de la sesión de grabación?”.

 

 

Repuesta de George Harrison: “Diría que esas tres se finalizaron e iniciaron ahí”.

 

 

Pregunta del abogado del demandante: “¿Es posible que Billy Preston haya desarrollado esas notas?”

 

 

Respuesta de George Harrison: “Sí, pero también es posible que yo las haya desarrollado en el camerino en donde empecé a cantarla (en Dinamarca)”.

 

 

De manera similar, aparentemente el Motivo B emergió en la sesión de grabación tal como lo hizo el Motivo A. También, en él, la única nota de gracia está en la segunda repetición del Motivo B.

 

 

Pregunta del abogado del demandante: “A lo que quiero llegar, Sr. Harrison, es a saber si usted recuerda en qué momento entró a escena esa nota de gracia ya que ésta sí se encuentra en la grabación del Sr. Billy Preston”.

 

 

Respuesta de George Harrison: “Billy Preston pudo haberla puesto en cada toma, pero también pudo haber estado en una sola toma, o pudo haber tratado de hacerle variaciones en diferentes tomas y en diferentes lugares”.

 

 

La grabación de Billy Preston, que presentaba a George como el compositor de la canción, fue publicada posteriormente por Apple Records. La música, de esta manera, fue escrita y la melodía, letras y armonías fueron impresas como partitura para su trámite en el registro de los derechos de autor de Estados Unidos. Aún en ese momento, George manifestó que, para él, la canción era la que él cantaba y no algo que estaba escrito en un pedazo de papel.

 

 

Lo que a continuación sucedió fue un interrogatorio del demandante que llenó 40 hojas de transcripción del tribunal. En éste, quedó claro que ni George Harrison ni Billy Preston fueron conscientes del hecho de que estaban utilizando la canción “He’s So Fine”. Si embargo, ambos aceptaron que la canción era virtualmente idéntica a “My Sweet Lord” con la excepción de una frase. En ella hay un Motivo A, usado cuatro veces y seguido de un Motivo B, con otras cuatro repeticiones en un caso y tres repeticiones en el otro, con la misma nota de gracia en la segunda repetición del Motivo B. Billy Preston pudo haber sido el que incluyó la nota de gracia que apareció en la segunda repetición del Motivo B durante la sesión de grabación, como lo testificó George.

 

 

Pregunta del abogado del demandante: “Con la idea de ser lo más preciso posible en resumir esto, ¿puede usted decir si fue usted o Billy Preston o alguien más quien sugirió esta nota? ¿Todo lo que usted sabe es que cuando Billy Preston cantó esta canción en la sesión de grabación usted sintió que era la mejor manera de cantar esta canción y lo dio por bueno?

 

 

Repuesta de George Harrison: “Sí, en ese momento decidimos que era la mejor interpretación”.

 

 

Pregunta del abogado del demandante: “¿Y pensó que era una canción válida?”

 

 

Repuesta de George Harrison: “Sí…”

 

 

El turno fue para el testigo de George, el musicólogo experto Harold Barlow. Barlow reconoció que, aunque ambos Motivos eran del dominio público, el uso en la canción era totalmente fuera de lo común y que, en su experiencia, nunca había existido una canción con esta secuencia única de los mencionados Motivos.

 

 

Pregunta del abogado del demandante: “Usted estará de acuerdo conmigo, hablamos de una estructura de tres notas que puede ser modificada de manera muy modesta por cualquier compositor, pero tiene siempre la misma esencia, ¿es correcta mi apreciación?”

 

 

Respuesta de Harold Barlow: “Sí”.

 

 

Pregunta del abogado del demandante: “¿Está usted diciendo que nunca a visto cuatro Motivos A seguidos de tres o cuatro Motivos B?”.

 

 

Respuesta de Harold Barlow: “O cuatro Motivos A seguidos por cuatro Motivos B”.

 

 

La similitud fue confirmada cuando se consideró la nota de gracia ubicada exactamente en la misma parte de ambas canciones.

 

 

“My Sweet Lord” usó el mismo Motivo A cuatro veces seguidas del Motivo B con tres repeticiones, no cuatro. En lugar de la cuarta repetición del Motivo B, George incluyó una fase de transición de aproximadamente la misma duración. La composición original, tal como fue interpretada por Billy Preston, también contenía la nota de gracia después de la segunda repetición del Motivo B, pero la versión de George no la contenía.

 

 

Al no poder refutar las declaraciones del demandante, el experto musicólogo de George intentó señalar las diferencias entre ambas canciones. Sin embargo, el juez Owen determinó que aunque existían modestas alteraciones para acomodar diferentes palabras con un número diferente de sílabas, la música no había sido cambiada de manera significativa. El experto también señaló que la versión de George omitía la nota de gracia pero el juez señaló que este detalle no cambiaba la génesis de la canción “My Sweet Lord” como no lo había cambiado en “He’s So Fine”.

 

 

Con toda la evidencia apuntando hacia la similitud de ambas canciones, el juez Owen decretó lo siguiente: “Es perfectamente obvio que ambas canciones son virtualmente idénticas. A pesar de que ni el Sr. Harrison ni el Sr. Preston usaron de manera consciente la melodía de la canción “He’s So Fine”, esto no aporta un argumento válido para la defensa”. Dado lo anterior, el juez Richard Owen declaró plagio inconsciente por parte de George Harrison y que se abriría la segunda fase del juicio con el fin de definir el valor de los daños.

 

 

George apeló diciendo que no tenía fundamentos el declarar plagio con base en una copia subconsciente, ya que no existía evidencia que probara que él se había apropiado de la melodía de “He’s So Fine” para usarla en su propia composición. Su apelación fue rechazada por el tribunal.

 

 

Fase 2

 

 

La segunda fase del juicio se inició el 8 de noviembre de 1976. Una vez que el juez Richard Owen sentenció el uso inadecuado de la propiedad del dueño de los derechos de autor de la canción “He’s So Fine”, su siguiente paso fue decidir cuánto dinero otorgarle a Bright Tunes por los daños provocados debido al plagio de la misma.

 

 

Para determinar las ganancias de la canción “My Sweet Lord”, el tribunal se basó en las cuatro fuentes principales de ganancias para las composiciones musicales y específicamente en las de “My Sweet Lord”: derechos de autor mecánicos, derechos de autor de interpretación, la venta de partituras y las ganancias de Apple Records, Inc. Dos de éstas eran fáciles de calcular ya que el juez Owen sólo necesitó el acceso a los registros contables de los derechos de autor de interpretación para saber que la canción había ganado 359,794 dólares y otros 67,675 $ por la venta de las hojas de música. Sin embargo, fue más problemático determinar los dos factores restantes.

 

 

Para decidir el monto de los derechos de autor mecánicos generados por la canción “My Sweet Lord”, el juez notó que la cantidad atribuible solamente a la canción era de 260,103 $. Esta cifra sólo señalaba las ganancias de los derechos de autor de “My Sweet Lord” como sencillo y como canción parte de los álbumes All Things Must Pass y The Best of George Harrison.

 

 

Sin embargo, Bright Tunes argumentó que el enorme éxito de “My Sweet Lord” generó ingresos para las otras composiciones incluidas en el álbum All Things Must Pass más allá de lo que hubieran ganado si ésta no hubiera estado en el disco. El juez Owen hizo notar que en el single, “My Sweet Lord” estaba apoyada por la canción “Isn’t It A Pity”, que no era un éxito sencillo por sí misma y que en el álbum “My Sweet Lord” era una de 22 canciones de George Harrison. De éstas, sólo otra canción (“What Is Life”) obtuvo un significativo nivel de popularidad.

 

 

Aunque las ganancias de “My Sweet Lord” generadas por la venta del álbum All Things Must Pass era sólo 1/22 de los derechos de autor mecánicos pagados por las canciones de ese álbum, el juez estuvo de acuerdo en que la inclusión de “My Sweet Lord” aumentó las ganancias de las canciones “menos memorables” y solicitó la realización de una fórmula que pudiera determinar cuánto había ganado George al plagiar esta canción.

 

 

Para determinar la fórmula, el tribunal se basó en su mayor parte en el tiempo de programación (en radio) en Estados Unidos que se le dio a cada canción del álbum All Things Must Pass. De las 22 canciones que integran el álbum All Things Must Pass, sólo 9 recibieron suficiente tiempo de radio para obtener un porcentaje del total manejado. De esta manera, “Wah-Wah”, “Beware of Darkness”, “Apple Scruffs”, “Awaiting On You All”, “All Things Must Pass” y “I Dig Love” recibieron un 1% del tiempo total. “Isn’t It A Pity” recibió un 4% y “What Is Life” un 20%. Por lo tanto, cada vez que una canción del álbum All Things Must Pass se programaba en una emisora de radio, el 70% de las veces la canción era “My Sweet Lord”. Con base en estos datos, el juez Richard Owen otorgó a Bright Tunes el 70% de las ganancias mecánicas del single y el 50% de las ganancias mecánicas del álbum All Things Must Pass.

 

 

Sin embargo, en relación al álbum The Best Of George Harrison, el juez Owen no estaba convencido de que las ganancias de éste hubieran sido impulsadas por la inclusión de “My Sweet Lord” en él. Ya que este álbum contenía otras canciones que también eran relativamente populares, el juez no le atribuyó más que las ganancias mecánicas por derecho de autor. Así, al usar la fórmula establecida para cada edición, el juez decidió que las ganancias netas de la canción “My Sweet Lord” como sencillo eran de 54,526 $, del álbum All Things Must Pass 588,188 $ y del álbum The Best of George Harrison 6,887$. Todo esto dio un total de 649,601 $.

 

 

La última parte se obtuvo al examinar las regalías de Apple Records por la canción “My Sweet Lord”. Apple Records contaba con un “extra” en la manufactura de discos. Simplificándolo, el “extra” funcionaba así: Capitol Records tenía el equipo para hacer los discos. Apple Records le pagaba a Capitol Records un cierto precio para imprimir sus discos y después vendía el producto terminado a Capitol Records Distributing Corp. a un precio mayor. La diferencia entre lo que Apple le pagaba a Capitol para la producción del disco y lo que Capitol le pagaba a Apple por los derechos de distribución del producto es el “extra”.

 

 

El juez Owen aplicó la misma fórmula a las ganancias de Apple y al “extra” y decidió que los ganancias atribuibles a “My Sweet Lord” eran: del sencillo 130,629 $; de All Things Must Pass, 925,731 $; de The Best of George Harrison, 21,598 $, lo que sumaba un total de 1,077,958 $. Así, el total de ganancias netas de “My Sweet Lord” fueron calculadas en 2,152,028 $. Esta suma se redujo a 2,133,316 $ después de descontar las tarifas de algunos agentes pagados por George.

 

 

Sin embargo, antes de ordenar que las ganancias totales de “My Sweet Lord” fueran pagadas a Bright Tunes, el juez Owen señaló que existían otros factores que afectaban al caso. George Harrison era ya en ese momento un artista internacionalmente reconocido y produjo una nueva letra para la melodía. Si hubiera sido encontrado culpable de plagio intencional, aún sólo de la melodía, los 2,133,316 $ hubieran sido otorgados a Bright Tunes.

 

 

Después de considerar todos los factores del caso y con el beneficio de la duda de reconocer que en cuestiones de creaciones artísticas es muy difícil hacer una medición precisa sobre ganancias, el juez Owen dictó la sentencia: tres cuartas partes del éxito de “My Sweet Lord” se debían a que la melodía había sido plagiada y el cuarto restante del éxito había sido debido al nombre de Harrison y a la nueva letra de la melodía.

 

 

El juez además determinó que el pasaje musical introductorio de “My Sweet Lord” era un factor mínimo en la popularidad de la canción y agregó que la melodía había ya demostrado su éxito cuando salió a la luz pública, en 1963. El juicio se dio por concluido cuando a George se le condenó a pagar 1,599,987 $ de las ganancias de “My Sweet Lord”.

 

 

El segundo juicio

 

 

Después de haber sido sentenciado a pagar la cantidad de 1,599,987 $ de las ganancias de “My Sweet Lord” por haber sido encontrado culpable de plagio inconsciente, George se llevó una agria sorpresa al darse cuenta que el receptor de tal cantidad ya no era Bright Tunes, el demandante original y dueño de la canción “He’s So Fine”, sino su antiguo manager, Allen Klein.

 

 

¿Cómo llegó Klein a meterse en este asunto? Durante el tiempo que fue manager de George, John y Ringo, Allen B. Klein, a través de ABKCO, su empresa, se encargó de todos los asuntos financieros del grupo, incluyendo la negociación de contratos y el mantenimiento de las contabilidades del grupo. Por sus servicios, Klein recibió el 20% del ingreso neto de las producciones de George. Siendo su representante legal, Klein sabía perfectamente del éxito financiero y artístico de la canción “My Sweet Lord” y fue durante la vigencia de su contrato como representante de George que se inició la demanda de Bright Tunes. Con su posición privilegiada, Klein sabía la opinión del experto musicólogo Barlow antes de que el juicio iniciara y precisamente por esto y por todo lo anterior, Klein estaba en posición de saber cual sería el veredicto final del primer juicio.

 

 

Recordemos que George había ofreció a Bright Tunes la cantidad de 148 mil dólares, monto que representaba el 40% de los derechos de autor de “My Sweet Lord” en Estados Unidos, indicando además que retendría la propiedad de la canción. El abogado de Bright Tunes calificó esta oferta como “buena”. Sin embargo, el abogado de Bright Tunes nunca volvió a contactar a George. ¿Por qué? Porque había recibido una mejor oferta por el catálogo de Bright Tunes: la de Allen Klein.

 

 

Obviamente, al recibir la propuesta de Klein, Bright Tunes concluyó que la oferta de George era muy baja ya que suponían, al haber sido Allen Klein su representante, que éste sabría perfectamente cuales habían sido los ingresos generados por la canción “My Sweet Lord”. Además, y como medida de presión para que Bright Tunes cediera, Klein le proporcionó a esta compañía los estados financieros a los cuales tuvo acceso durante el tiempo en el que representaba a George.

 

 

De esta manera, el 13 de abril de 1978, Klein obtuvo los derechos de autor de la canción “He’s So Fine” de Bright Tunes a cambio de 587 mil dólares. Inmediatamente tras el juicio, Klein solicitó a el tribunal que le fueran pagados los 1,599,987 $ que George debía pagar a Bright Tunes y también avisó al mismo George que su deuda por el plagio de la canción “He’s So Fine” debía serle pagada a él a partir de ese momento.

 

 

En mayo de 1979, los abogados representantes de George Harrison promovieron una contradenuncia en contra de Allen Klein y ABKCO por violación de sus labores fiduciarias en relación a la negociación y la compra de las propiedades de Bright Tunes. El juicio, de ocho días de duración, transcurrió entre el 17 de agosto y el 15 de octubre de 1979.

 

 

La decisión relacionada a los daños fue presentada el 19 de febrero de 1981. Habiendo determinado los daños en 1,599,987 $, el juez de distrito sostuvo que la conducta de ABKCO durante el periodo de 1975 a 1978 limitó su capacidad de recuperación, substancialmente por la manera en que ABKCO se había convertido en el demandante en este caso. El tribunal, asimismo, determinó como “problemática la intrusión de Klein en el marco de las negociaciones a finales de 1975 y principios de 1976 inmediatamente antes de que iniciara el juicio”.

 

 

Además, el juez manifestó que por haber sido el representante comercial de George Harrison, la oferta de ABKCO a Bright Tunes había contado con ventaja y que ésta provocó que Bright Tunes estuviera menos dispuesta a negociar con George, antes o durante el juicio de asignación de responsabilidad.

 

 

Así, el tribunal encontró que en el curso de las negociaciones con Bright Tunes en el periodo 1975 – 1976, Klein le había aportado a esta compañía cierta información financiera sobre la canción “My Sweet Lord”, la cual había obtenido mientras fue empleado como representante de George. Esta conducta, desde el punto de vista del tribunal, equivalía a una violación del deber fiduciario de Klein hacia George. Se determinó que aunque era imposible saber si hubiera habido un arreglo entre George y Bright Tunes de no haberse interpuesto Allen Klein, la buena fe de las negociaciones que se habían iniciado desapareció a partir de la oferta que ABKCO le hizo Bright Tunes en enero de 1976.

 

 

Consecuentemente, el juez de distrito sentenció a ABKCO a recuperar “lo pagado por su adquisición” a Bright Tunes, la cantidad de 587,000 $, y ordenó a George Harrison pagar por plagio inconsciente a Klein, representando a ABKCO, la cantidad de… 587,000 $: la misma cantidad que Klein había desembolsado por hacer el negocio de su vida a costa de su ex representado. De esta manera, el juez impartió justicia para George Harrison, reduciendo su deuda original en un poco más de un millón de dólares.

 

Por su parte, George Harrison editó en 1976 el tema “This Song”, su sátira sobre el caso judicial con un vídeo que denunciaba todo lo que había pasado.

 

En el año 2000, coincidiendo con la reedición de All Thing Must Pass, George Harrison grabó de nuevo “My Sweet Lord”.

 

 

LA COMPARACIÓN DE AMBAS CANCIONES

 

 

 

OTROS PARECIDOS

 

THE CHIFFONS: My Sweet Lord

 

 

El caso más famoso de plagio de la historia tomó un nuevo giro cuando el grupo plagiado, The Chiffons, hicieron su versión de la canción que había copiado la suya, “My Sweet Lord”.

 


[i] Según el texto de la conferencia “My Sweet Lord, El Juicio” de Tere Chacón

 

 

GEORGE HARRISON: My Sweet Lord – THE CHIFFONS: He’s So Fine
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