CAT STEVENS: Morning Has Broken – RICK WAKEMAN: Catherine Howard

CAT STEVENS: Morning Has Broken – RICK WAKEMAN: Catherine Howard

LA POSIBLE COPIA

CAT STEVENS: Morning Has Broken

 “Morning Has Broken” (“La mañana ha despuntado”) es una canción del cantautor británico Cat Stevens que fue publicada en noviembre de 1971 dentro del álbum Teaser and the Firecat, por el sello discográfico Island Records en el Reino Unido y A&M Records en Estados Unidos.

“Morning Has Broken” es en realidad un himno cristiano publicado por primera vez en 1931, con letra de la escritora y poetisa inglesa Eleanor Farjeon -ampliamente reconocida por su obra literaria para niños- y música adaptada de una melodía tradicional gaélica escocesa conocida como “Bunessan”, que a su vez había sido utilizada previamente como villancico decimonónico bajo el título “Child in a Manger”.

El editor del himnario Songs of Praise, Percy Dearmer, explicó en sus notas que había encargado a Farjeon un texto que encajara con la encantadora melodía escocesa para crear un himno de acción de gracias por el nuevo día. Farjeon se inspiró en el pueblo de Alfriston, en East Sussex. La canción fue incluida en el himnario presbiteriano estadounidense de 1955, pero permaneció durante décadas relegada al ámbito religioso y educativo, interpretada principalmente en servicios infantiles y funerarios.

Cat Stevens -nombre artístico de Steven Demetre Georgiou, nacido en Londres el 21 de julio de 1948 de padre greco-chipriota y madre sueca- atravesaba en 1971 uno de los momentos más creativos de su carrera. Tras superar en 1969 una grave tuberculosis que lo había mantenido alejado de los escenarios durante casi dos años y que, según reconoció, le había cambiado profundamente la perspectiva vital y espiritual, había publicado en 1970 Mona Bone Jakon y Tea for the Tillerman, dos álbumes que lo consagraron como una de las figuras centrales del folk rock de la época.

Cat Stevens le dijo al productor Paul Samwell-Smith que quería incluir el himno en el nuevo disco, pero la pieza básica apenas duraba cuarenta y cinco segundos. Samwell-Smith le advirtió que nunca podría poner algo así en un álbum y que necesitaba llegar al menos a los tres minutos.

El resultado fue un single de gran éxito que se convirtió en un estándar de la música popular que ha sido versionado por centenares de artistas en los géneros más diversos, y transformó para siempre la percepción del himno de Eleanor Farjeon, que hasta entonces era prácticamente desconocido fuera del ámbito religioso anglófono.

Esta sería la traducción de su letra:

“Ha amanecido como la primera mañana,

el mirlo ha cantado como el primer pájaro.

Alabad el canto, alabad la mañana,

alabad su surgir, fresco desde la Palabra.

Dulce es la lluvia recién caída, bañada de sol desde el cielo,

como el primer rocío sobre la primera hierba.

Alabad la dulzura del jardín mojado

surgido en plenitud donde pasan Sus pies.

Mía es la luz del sol, mía es la mañana,

nacida de la única luz que el Edén contempló.

Alabad con júbilo, alabad cada mañana,

la recreación de Dios de un nuevo día”.

EL ORIGINAL

RICK WAKEMAN: Catherine Howard

Tal y como han reconocido los propios protagonistas, la conexión entre “Catherine Howard” de Rick Wakeman y “Morning Has Broken” de Cat Stevens no es una mera coincidencia estilística ni una influencia vaga: es una relación directa, documentada y confesada.

El arreglo de piano que convirtió “Morning Has Broken” en uno de los grandes clásicos de la música popular de los años 70 fue concebido a partir de un esbozo del propio Wakeman que Stevens escuchó por casualidad en el estudio y que se convertiría, dos años después, en “Catherine Howard”.

Wakeman se encontraba en los estudios Morgan de Londres -el mismo estudio donde Cat Stevens estaba grabando Teaser and the Firecat– trabajando en sus propias composiciones. Stevens escuchó a Wakeman tocar en la cabina de grabación un esbozo de lo que más tarde sería “Catherine Howard”. El cantautor quedó inmediatamente fascinado. Le dijo a Wakeman que le encantaba y que quería algo similar como sección de apertura, como sección de cierre y, si era posible, como sección intermedia también de “Morning Has Broken”.

Rick Wakeman se negó en un primer momento, argumentando que aquella música era suya y estaba destinada a su álbum en solitario. Pero Stevens consiguió convencerle de que la adaptara para el himno. El propio Stevens lo recordó así en una entrevista para el programa Broken Record: “Rick Wakeman resultó estar en los Morgan Studios donde nosotros estábamos grabando Teaser. En lugar de que la canción fuera solo acústica, yo quería algo realmente florido y magnífico, y él lo hizo tan bellamente”.

Wakeman recibió por su trabajo en la grabación de Stevens una tarifa básica de sesión de entre nueve y diez libras esterlinas, el precio estándar de la época para ese tipo de trabajo. No fue acreditado en el disco porque, al estar contratado por otro sello discográfico, no podía aparecer en los créditos.

Años después declaró en la BBC que había quedado “destrozado” al comprobar la omisión y que, además, nunca llegó a recibir el dinero. En 2002, Cat Stevens -entonces ya conocido como Yusuf Islam- le pidió disculpas personalmente por el olvido original y se aseguró de que la discográfica le pagara retroactivamente. Wakeman donó el dinero a una de las escuelas de Stevens.

En 2000, el propio Wakeman publicó su versión instrumental de la canción -tocando solo el arreglo de piano, sin la voz ni la melodía del himno-, reivindicando así su paternidad sobre la pieza más memorable de una de las grabaciones más célebres de los años 70.

“Catherine Howard” es una pieza instrumental del teclista británico Rick Wakeman, incluida como tercer corte de su segundo álbum en solitario, The Six Wives of Henry VIII, publicado el 23 de enero de 1973 por A&M Records. Tiene una duración de seis minutos y treinta y cinco segundos. El disco, grabado entre febrero y octubre de 1972 en los estudios Morgan y Trident de Londres y producido por el propio Wakeman, fue uno de los debuts en solitario más exitosos de la historia del rock progresivo.

Richard Christopher Wakeman nació el 18 de mayo de 1949 en Perivale, Middlesex. Hijo de un pianista aficionado, comenzó a estudiar piano clásico a los siete años e ingresó a los dieciséis en el Royal College of Music de Londres, donde estudió cuatro años antes de abandonar para dedicarse a la música popular. En sus inicios trabajó como músico de sesión, colaborando en grabaciones de artistas tan dispares como David Bowie, Marc Bolan, Black Sabbath, Al Stewart y Cat Stevens.

En 1971 se unió al grupo de rock progresivo Yes en sustitución de Tony Kaye, con quien grabó los álbumes Fragile (1971) y Close to the Edge (1972), dos de las piezas angulares del género. Su virtuosismo al piano, el órgano Hammond y los sintetizadores lo convirtió rápidamente en el teclista de rock más admirado de su generación, junto a Keith Emerson.

La idea de The Six Wives of Henry VIII surgió mientras Wakeman estaba en plena gira con Yes. El propio teclista relató que soñó que asistía a una cena con Enrique VIII y sus seis esposas, y que cada una de ellas tenía una personalidad musical distinta. Las seis piezas del álbum son, en sus propias palabras, no descripciones históricas sino retratos musicales del carácter de cada mujer tal como él lo imaginaba en relación con los instrumentos de teclado. En las notas del álbum dejó escrito que el estilo musical podía no coincidir siempre con la historia individual de cada esposa, pero que era su concepción personal de sus caracteres. El álbum ha sido considerado por muchos el primer disco auténticamente conceptual de la historia del rock progresivo.

“Catherine Howard” evoca a la quinta esposa de Enrique VIII, ejecutada por orden de su propio marido en 1542, acusada de adulterio. Wakeman la inicia con piano y la acompaña con Chas Cronk al bajo, el banjo eléctrico de Dave Cousins -miembro de los Strawbs, la banda con la que Wakeman había trabajado antes de incorporarse a Yes- y la percusión de Frank Ricotti.

La pieza alterna varios teclados en pequeños motivos melódicos: en su primera parte se aprecian frases al sintetizador de cierta intensidad dramática, que luego se transforman en un divertimento más delicado. La obra evoluciona incorporando efectos de campana que evocan momentos de esplendor. La melodía central de la pieza -lírica, serena, de un clasicismo luminoso- es precisamente la que Rick Wakeman estaba esbozando en la cabina de grabación cuando Cat Stevens la escuchó por primera vez, meses antes de que ambas canciones existieran como obras terminadas.

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